ESTAMOS VOLVIENDO A VALORAR EL ESTAR JUNTOS

“Las crisis nos plantean la ruptura de un sistema ya establecido, pero, a la vez, dan la oportunidad de descubrir algo diferente”, afirma psicólogo clínico y psicoterapeuta.

El psicoterapeuta Enrique Roig nos habla de los efectos que, a futuro, tendrá la emergencia sanitaria en nuestro comportamiento tanto individual como colectivo y nos explica cómo una crisis puede, a fin de cuentas, dejarnos experiencias positivas.

¿Cómo esta situación nos cambiará a nivel personal y como sociedad?

Dependerá mucho de cada persona, tendrá que ver con cómo estamos estructurados emocionalmente. Algunos tenemos mayor capacidad de resiliencia, otros menos, y eso dependerá de cómo nos hemos ido formando, cómo han sido nuestros lazos familiares, nuestra constitución emocional y temperamental. Es un tema de colectividad, de especie, de grupo, de familia en el que tenemos que protegernos frente a una amenaza que se nos ha presentado con características catastróficas.

Muchas veces vivimos en una especie de vorágine de conseguir cosas, de tener logros, de tener bienestar económico, proteger a nuestra familia, y a veces no nos damos cuenta que lo más importante y esencial es tenernos a nosotros. Hoy vi el caso de la muerte del presidente del banco Santander en Portugal por coronavirus, y la reflexión que hizo la hija fue significativa. Decía: “tenemos todas las riquezas y mi padre se ha ido porque no tuvo lo más elemental: aire”. Eso te da una dimensión de dónde pones las prioridades.

Definitivamente el confinamiento va generar un aumento de estrés, de ansiedad. Tiene un sinónimo de pérdida: pérdida de libertad, movimiento, decisiones, acciones. No todo el mundo reacciona bien frente a esto. Si tienes un funcionamiento más primitivo, sin ser peyorativo, o más infantil, más inmediatista, más impulsivo, estas situaciones te van a presionar y tu tolerancia a la frustración va a verse expuesta. Si es muy baja tendrás actitudes impulsivas y violentas….

Todas las emociones, las buenas, las malas, son temporales. Las crisis nos plantean la ruptura de un sistema ya establecido, pero a la vez dan la oportunidad de descubrir algo diferente. Lo que tengo que hacer es un cambio en mi mente para aceptar la situación y sacar lo mejor que se pueda.

Lo que esto nos muestra es la tremenda vulnerabilidad que tenemos y es un llamado de atención para pensar que no tenemos todo controlado. El mundo de alguna manera ha mandado un mensaje de alto, e inmediatamente comenzamos a ver cómo hay situaciones que se empiezan a restituir como el mar y las aves. Esto nos obliga, en diferentes niveles, a la reflexión.

Quien pierde un familiar por coronavirus no puede ni siquiera despedirse. Esto es muy parecido a perder un familiar en un accidente, implica un duelo muy traumático. Es una situación en donde recomponerse implica más recursos y más resiliencia.